¿Qué significa “ser papá”? Una mirada desde el Psicoanálisis

Entrevista a Rodrigo Fernández Lazo.

La paternidad es una función que se encuentra atravesada por los cambios culturales, la educación y los modos de vivir las emociones. ¿Qué significa ser papá, hoy? ¿Cómo afecta la paternidad a la masculinidad? ¿Cómo se aprende a ser papá?

Hablamos con Rodrigo Fernández Lazo, psicólogo clínico licenciado de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC). Actualmente cursa la Maestría en Psicoanálisis de la Universidad del Salvador en convenio con la Asociación Psicoanalítica Argentina, donde está desarrollando su tesis sobre los efectos que la paternidad tiene en la subjetividad. Cuenta con experiencia clínica y pedagógica con niños, adolescentes, jóvenes y adultos. Con el mismo grupo de edades, ha trabajado con personas neurodiversas en el ámbito clínico y educacional. Junto a su esposa, dirigen (Des)enredos Podcast, un espacio para hablar de vínculos.

Perspectiva Sur:  ¿Cuándo un papá se convierte en papá? 

Rodrigo Fernández Lazo: Creo que hay una cuestión interesante, ¿no? Porque está la postura biológica, que es cuando recibes a tu hijo en brazos. Después, algo más moderno si quieres, cuando se entera el papá que va a ser papá. 

”Pero para mí particularmente, es algo que se va gestando desde antes. A partir de otras figuras de cuidado, del verse cuidando, del verse con otras personas. Es un lugar que implica una intimidad, que implica un “estar cerca”. Se van integrando cosas que, por ahí, van gestando un deseo, que por ahí van acercándose a la fantasía de cómo se es padre.

Rodrigo Fernández Lazo

”Ésta es una pregunta que a mí me gusta mucho porque, claro, biológicamente al hombre no es que le va creciendo un bebito en la panza, ¿no? Entonces, le tiene que crecer en otro lugar. Si tuviera que responderte cómo, cuándo, creo que es una experiencia muy subjetiva. Porque hay papás que hasta que no tengan a su hijo en brazos, no se consideran padres.

“Es muy singular de cada hombre esa pregunta, de cuándo me convertí en papá. Yo diría que va por ahí en cuestión de la ruta, con el deseo de la propia paternidad, con el encuentro con el hijo también. Porque también es cierto que tener un hijo no necesariamente te hace padre.

Perspectiva Sur:  ¿Y qué te hace padre? 

Rodrigo Fernández Lazo: Es una pregunta aún más compleja todavía. Porque si no es tener un hijo necesariamente, ¿qué lo hace, no? Algo que me he ido encontrando, no necesariamente en mi caso, pero que por ahí he ido viendo, es que muchos papás, por ejemplo, no registran tanto al bebé cuando es muy bebé. Porque claro, por ahí no interactúa tanto. Y no es sino hasta los, qué sé yo, 12 meses en adelante, donde hay una respuesta mucho más clara del bebé, que ese padre se reconoce padre ante la mirada de su hijo.

“Entonces, ¿qué te convierte en papá? En estos casos es a veces el intercambio o la respuesta del otro, ¿no? Después, hay otros elementos capaces, como eso que decía, el deseo, el poder sentirte conectado con este otro que depende de ti. 

Creo que, como hombre, muchas veces al haber sido criado de una manera más bien poco afectiva, hay limitaciones que se van atravesando o resignificando en el mismo encuentro. Pero no solo del bebé, sino también con la otra persona o con la red que se pueda tener cerca. 

Perspectiva Sur:  Las mujeres tenemos unas instancias de aprendizaje para el cuidado que tienen que ver con el juego, con que te regalan la muñeca bebé, etc. Un montón de momentos a lo largo de la vida en donde te van “enseñando a desear ser madre”. ¿Hay instancias así para los varones, donde se enseña el deseo de la paternidad?

Rodrigo Fernández Lazo: Yo creo que a uno como hombre le enseñan a ser hombre, y que el ser padre es algo con lo que te encuentras. Sé que suena fuerte eso de ser hombre, ¿no? Pero esto de “no llorar”, por ejemplo. Hablando, por supuesto, de una crianza muy machista y patriarcal, pero que creo que al menos en la región es lo que más abunda.

“Hace un tiempo vi que estaba un amigo con su padre, y a la hora de despedirse de él, le dio la mano a su papá. Y todo bien con eso, es la forma en la que ellos tienen de relacionarse, pero a mí me generó una profunda pena ver esa imagen, una distancia muy clara entre un padre y un hijo.

“Y creo que en otras medidas eso se ve mucho, ¿no? Como, no sé, el chico va y se pelea, regresa a la casa, le cuenta a los papás y la pregunta muchas veces es ya, pero tú también lo golpeaste, ¿no? No llores, no seas maricón. Hay una enseñanza que te aleja de conectarte con los afectos, cuando encontrarse con un hijo es un mar de sensaciones y algo con mucha intensidad. Que cuesta sostener porque nos conecta también con nuestras propias figuras de cuidado, con nuestras propias experiencias de cuidado. 

”Entonces, no hay una enseñanza, no hay modelos muy claros, salvo los que buenamente los propios padres puedan haberle ofrecido a sus hijos, que también muchas veces vienen de un padre anterior. Hay casos, también, donde el propio padre le dice a su hijo: “voy a tratar de ser un mejor papá que el que yo tuve”,  reconociendo que hubieron carencias en su propia crianza y por lo que yo he ido viendo en el trabajo con niños o en la escuela, estos padres tenían padres también muy distantes, al punto que hay elaboraciones teóricas, por ejemplo, del padre ausente, como esta figura del padre que no está.

“Es algo naturalizado, muchas veces, pues claro, en una familia más tradicional, el papá se va a trabajar, no está en la casa y eso más allá de la implicancia de relación que pueda tener, es un padre que no conoce muchas veces a su hijo.

“Hay una enseñanza que te aleja de conectarte con los afectos, cuando encontrarse con un hijo es un mar de sensaciones y algo con mucha intensidad. Que cuesta sostener porque nos conecta también con nuestras propias figuras de cuidado, con nuestras propias experiencias de cuidado.” 

“Pero yo pienso que eso también responde a una propia dificultad, que estos padres también prefieren mantenerse en el trabajo porque no saben qué hacer con los chicos, entonces hay un lugar muy marcado de qué es lo que un padre tiene que hacer, que es proveer en la casa, por ahí marcar los límites y a la hora de estar realmente con su hijo, es una lástima, porque muchas veces ves papás que no saben qué hacer o que en todo caso se sienten buenos padres cuando están, pero que el estar es cambiar un pañal. O capaz calentar la mamadera, situaciones que son de apoyo. 

”Aunque, supongo que igual es un paso más, ¿no? Porque creo que hay papás de otras épocas que nunca cambian un pañal, pero son casi como un asistente de la madre y que es un lugar muy básico, muy concreto que acerca a ese padre a su hijo de todas maneras porque en el cambio del pañal hay un contacto, hay una manipulación con el bebé que implica también un acercamiento.

“Muchas veces estos padres no tienen los recursos porque no los pudieron aprender de otro lugar, ¿no? Tú señalabas esto de las muñecas o de estos juegos de cuidado. Por suerte hoy ya no pasa, pero creo que hasta cuando yo era pequeño no se podía jugar a estas cosas, no podías tener una muñeca en tu casa, entonces también ahí se perdió mucho. 

Perspectiva Sur: ¿de qué maneras el hombre pone el cuerpo en la paternidad? 

Rodrigo Fernández Lazo:  La mujer pone el cuerpo desde el minuto cero, desde la concepción o antes, se pone el cuerpo que empieza a gestarse algo. La niñera de mi hijo lo cargó y dijo, “ah, pesa un montón” y había pasado una semana desde la última vez que lo había cargado, entonces yo cuando lo cargo no siento como cada gramo que sube, sino como que mi cuerpo se va acostumbrando.

“Adentro de tí, en el encuentro del hombre con el hijo, se pone el cuerpo en la medida en la que uno lo quiera poner, en la medida en la que tengas ganas de hacer dormir a tu hijo, que lo quieras cargar, que lo quieras bañar, que quieras jugar con él y estar tirando el piso y salir con él y vincularte, se pone el cuerpo en la medida también en la que uno es el que sostiene el vínculo que se está formando entre la madre y ese bebé, porque si bien hay un momento de una simbiosis que toca, donde en el caso de ellos toca separarse, el otro sostiene que eso se pueda ir dando, y eso implica lavar la ropa, cocinar, que haya comida en la casa, que las cosas estén cubiertas.

“Se pone el cuerpo de otra manera tal vez, pero yo no sé si uno eso lo reconoce como parte de ser padre o como lo que tiene que ocurrir y punto, como que uno tiene que ir a trabajar para que todas estas cosas estén cubiertas, o que está puesto también en el deseo. 

”El cambio del pañal es un momento de intimidad donde hay que tener cuidado, también, con el bebé, pero en todo caso esto de poner el cuerpo es de ambos lados, no es sólo la madre quien pone el cuerpo.  

Perspectiva Sur: En estas primeras etapas de la vida del bebé, es fundamental el cuerpo y el juego con el cuerpo.

Rodrigo Fernández Lazo: No hay palabra, no hay ningún tipo de representación, desde el lado bebito y toca uno interpretar como buenamente pueda, por qué está llorando, por qué está molesto, está molesto, si esa sonrisa es una sonrisa como algo gesticular, de reflejo, o es una sonrisa hacia uno, ¿no? Y eso creo que es algo que se va ganando en tanto hay una presencia. 

Perspectiva Sur: ¿cómo se juega la masculinidad en el ser papá?

Rodrigo Fernández Lazo: Creo que hay un punto sumamente valioso para sobre todo seguir pensando, ¿no? Porque creo que hasta hace unos años, todavía, ser un padre como involucrado a nivel afectivo estaba muy asociado a una feminidad en ese hombre, ¿no? Como que “está cumpliendo el rol de la mamá”. Como que la mamá es la que tiene que hacer estas cosas y eso pone en juego tu masculinidad.

“Por suerte, eso hoy no ocurre. Hay otras modalidades de masculinidad que hoy se ponen en juego. Creo que antes un hombre era como un gran hombre, si es que tenía un buen trabajo, si es que podía proveer en su casa. Hoy, tal vez, eso ha cambiado y lo notas cuando, no sé, estás caminando por la calle con tu hijo y escuchas, “ah, qué lindo papá, qué lindo papá”. Sin embargo, eso también creo que se puede tornar hasta un poco perverso. Hay una cuestión narcisista ahí donde esa mirada no impacta: “sí, soy un lindo papá”. 

”Soy un papá y punto, que está con su hijo, ¿no?, que es lo que me toca hacer. Hay esta mirada de alabanza a estos nuevos padres que están en sus casas, que tienen un impacto narcisista en la propia imagen de ese hombre y que tal vez se pierde algo en ese cuidado de ese chico.

“No es sólo la madre quien pone el cuerpo”

Yo creo que esto de lo materno, lo paterno, ha ocupado un lugar muy claro de género en el común denominador de personas, porque capaz desde la Psicología y el Psicoanálisis se habla de funciones maternas, funciones paternas, que cualquiera de los dos las puede ejercer.

“Sin embargo, por fuera, capaz eso no ha calado y está muy asociado a un género, ¿no? Creo que es algo que toca seguir mirando, porque es muy reciente ver a estos papás muy involucrados, muy conectados también, con un lado tal vez más femenino de uno, pero que cuesta reconocer. Hombres que se permiten frustrarse cuando quieren entender a su hijo y no lo logran.